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sábado, 11 de noviembre de 2017

La tristeza de la tierra


LA TIERRA, TU TIERRA, NUESTRA TIERRA…

El aire, el agua y el suelo son elementos de gran valor para la vida, por ello debemos de cuidarlos. Ellos nos proporcionan el oxígeno que respiramos, el agua que bebemos y los alimentos que necesitamos para crecer y reproducirnos…


¿Sabías tú que las actividades humanas amenazan el equilibrio natural de la Tierra?...Talar árboles, contaminar el aire y el agua o dejar que los desiertos se extiendan son las formas mediante las que el ser humano altera el medio ambiente.

La tierra es uno de los nueve planetas del sistema solar. Se diferencia de los otros planetas por contener vida animal y vegetal. La vida hasta ahora solo es posible en la Tierra porque posee el aire que los seres vivos necesitamos para respirar, los nutrientes que necesitan para alimentarse y crecer, y el clima adecuado para poder vivir; un clima que ni es muy frío ni muy caliente…

Las consecuencias de nuestra forma de vida son visibles hoy día en los bosques, sobre todo en los bosques tropicales; también en las costas y otros medios acuáticos.

La contaminación es uno de los mayores peligros que amenazan al medio ambiente. Todas las partes de la biosfera (tierra, agua y aire) sufren contaminación.

Contaminamos el aire con humos procedentes de industrias y de nuestros coches. Contaminamos los ríos y lagos a través de los desagües de las ciudades o con vertidos químicos tóxicos. Los mares los contaminamos con petróleo, y los campos con fertilizantes y pesticidas.

¿Que conocemos de la capa de ozono?


La capa de ozono es una región de la atmósfera que protege al planeta de los dañinos rayos ultravioleta (UV) a grandes alturas. Si no existiera esa capa gaseosa, que se encuentra a unos 40 km de altitud sobre el nivel del mar, la vida sería imposible sobre nuestro planeta…

En las décadas de 1970 y 1980 se encontró que la actividad humana estaba teniendo un impacto negativo sobre el espesor de la capa. En 1985 se descubrió la existencia de un gran agujero centrado sobre la Antártida.

Los estudios mostraron que la capa estaba siendo afectada por el uso creciente de clorofluorocarbonos (CFC), que se emplean en refrigeración, aire acondicionado, disolventes de limpieza, materiales de empaquetado y aerosoles. El cloro de los CFC es capaz de descomponer la molécula de ozono sin perder su capacidad de descomponer más moléculas. El adelgazamiento de la capa expone a la vida terrestre a un exceso de radiación UV, que puede producir cáncer de piel y cataratas, reducir la respuesta del sistema inmunológico, interferir en el proceso de fotosíntesis de las plantas y afectar al crecimiento del fitoplancton oceánico.

Nathalia Lizeth

martes, 21 de octubre de 2014

UN MUNDO EN ESCAZES...

IGNORANCIA MUNDIAL...


España está en permanente estado de crisis por el agua... Escasea durante las sequías o se inunda todo cuando diluvia. 

Y si el cielo nos brinda calma, nos duele ver el deterioro ambiental de los ríos o nos acordamos de la cuenta pendiente que tarde o temprano tendremos que abonar para poner al día nuestras redes de abastecimiento y sistemas de depuración. 

Pero compartimos la crisis del agua con otros países desarrollados. 

Las sequías en California este año, o en Australia en años anteriores, son tanto o más bíblicas que las nuestras. Además, el cambio climático y los cambios del uso del suelo pueden agravar los problemas de escasez y aumentar la variabilidad del ciclo hidrológico
Sin embargo, sin darnos cuenta, por conciencia ciudadana y ayudados por la eficiencia de electrodomésticos e instalaciones sanitarias, nuestro consumo de agua en el hogar se ha reducido al menos en un 25% en una década. 

El de la agricultura se ha estabilizado en la mayoría de las cuencas e incluso se ha reducido en otras; en su dimensión ambiental sabemos mucho más hoy de cómo están nuestros ríos que hace solo tres o cuatro años.

Y se han identificado las soluciones, otra cosa es que podamos o queramos pagarlas; si llegase una sequía como la de 1992-1995 estamos mucho mejor preparados para afrontarla.

Se suele culpar a la agricultura de los problemas de escasez de agua, proponiendo el famoso 75% del consumo de agua de nuestros regadíos en el conjunto de todos los usos. Analicemos las cosas con rigor. 

El comercio exterior agrario y pesquero arroja un saldo neto exportador de casi 7.800 millones de euros, y ha mantenido su pujanza incluso en los años de la crisis. Todo ello sin aumentar el consumo de agua, entre otras cosas, porque no es ni será posible hacerlo en el futuro con nuestra superficie regable y con los caudales disponibles, que están en franca regresión. 

Mucho menos lo será cuando nos tomemos en serio las denuncias comunitarias de incumplimientos ambientales y empecemos a valorar como merecen los servicios que nos aportan los ríos y humedales.
Si lo piensan, que tengamos tantas infraestructuras hidráulicas y tantos usos agrarios no es una amenaza para nuestra seguridad hídrica. Es justo al contrario, una gestión sensata de los recursos disponibles cuando se cierne una sequía nos lleva de inmediato a reducir las dotaciones de riego, generando disponibilidades para otros fines, con un coste económico mínimo en términos de empleos perdidos. 

Con los embalses llenos y la explotación racional de los acuíferos, la agricultura proporciona mucha riqueza, especialmente mediante la transformación industrial de sus productos y el potencial exportador. Cuando deja de llover, los planes de sequía marcan un protocolo planeado de usos que se articula y consensúa en marcos de participación público-privada que son un modelo en el mundo.

Nathalia Lizeth